La sociedad occidental se mueve alrededor de la compra y venta de los productos de consumo. Si una empresa puede producir un producto bastante barato, venderlo con bastante lucro y convencer a las mujeres que de que lo necesitan para sentirte frescas y limpias, lo hará, obviamente. Nos bombardean continuamente con anuncios de jabones, detergentes, shampoos, aerosoles y perfumes que ni siquiera queremos. Nuestras madres, hermanas y amigas utilizan productos químicos también. Incluso las feromonas naturales que facilitaron la evolución humana están a punto de ser desterradas. Creemos en lo que nos venden y lo que nos cuentan, y continuamos sufriendo infecciones rutinarias, enrojecimiento, irritación, comezón, malos olores y secreción inusual. Tal vez la química no es más la respuesta. Tal vez deberíamos volver a lo básico:
|